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El ocaso de Almanzor

Una coalición cristiana esperaba a Almanzor, a su vuelta de San Millán de la Cogolla. Había llegado la hora de la venganza.

 


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De indudable belleza, la Ruta de Almanzor, recorre la provincia de Norte a Sur. Entra en Soria a través del puerto de Santa Inés, cruzando los parajes de los Picos de Urbión, que cuentan con innumerables itinerarios de sin igual belleza. La primera localidad que se encuentra es Vinuesa. Villa que destaca por su arquitectura popular, su iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora del Pino, sus ermitas, el Palacio de Don Pedro de Neyla y por su puesto la belleza de sus parajes circundantes, entre ellos la Laguna Negra. Más allá encontramos Molinos de Duero, con sus casas blasonadas, como es el caso de la emblemática Casa del francés.

Siguiendo el itinerario se halla el Pantano de La Muedra, donde yace el pueblo del mismo nombre. La siguiente escala es Abejar, cuyos carnavales de la “La Barrosa”, deberían ser incluidos en la ruta de todo aquel que visitara la localidad, tradición que se remonta a tiempos insospechados y de tremenda originalidad. Además se puede visitar las ruinas de la atalaya, en un paraje de gran belleza, y la iglesia de San Juan Bautista. Siguiendo la Sierra de Cabrejas, se llega a Cabrejas del Pinar, donde quedan patentes los vestigios medievales, como las ruinas del castillo, los restos de la muralla, la picota, o la ermita. Antes de llegar a Calatañazor, encontramos Muriel Viejo, en zona de pinares altos y agraciados horizontes. Un poco más allá está Muriel de la Fuente, cuya ermita de la Virgen del Valle e iglesia parroquial, ambas románicas, los restos del castillo y la atalaya, ruinas del palacio, la picota y la Fuentona de Muriel, no deben escaparse a la visita.

El camino de Muriel de la Fuente, nos arrastra a Calatañazor, Conjunto Histórico Artístico. La arquitectura típica de esta población es algo excepcional, las puertas del Cuarterón, herrajes, castillo, recinto murado, la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, la ermita de la Soledad, todo lleva el sello medieval, es una parada única y desde luego obligada. La pequeña aldea de La Muela y Nafría la Llana, con la románica iglesia de San Blas, son otro de los puntos por los que Almanzor pasó en su retirada. Bellos caminos, son los que llevan a Fuentelárbol, que como el resto de las poblaciones, esconde algo medieval que ofrecernos, su iglesia dedicada a la Virgen de la Asunción. Fuentepinilla con la iglesia a San Juan Bautista, la picota o el Palacio de los Aguilar, es otro ejemplo del interés artístico que tiene esta ruta.

Andaluz, hermosa villa, que luce con orgullo su castillo o la iglesia de San Miguel Arcángel, designios de la época. Es la localidad anterior en la ruta, a Berlanga de Duero, uno de los auténticos “monstruos” de la arquitectura medieval soriana, de belleza singular, destacamos el castillo, murallas, puente (según muchos medieval), ermita de la Soledad, entre otros monumentos. Siguiendo el curso del río Escalote y cruzándolo por un puente medieval, llegamos a Cihuela, que también nos aporta su granito artístico, como es la iglesia parroquial dedicada a la Virgen del Rosario. Continuando por la vega del Escalote, alcanzamos Casillas de Berlanga, donde nos vamos a encontrar una de la perlas arquitectónicas de la edad media, la Ermita Mozárabe de San Baudelio, cuya cronología localizamos entre los siglos XI-XII. Por la gran riqueza que artística que ofrece sus frescos, no conviene dejarla en olvido.

Antes de llegar a Bordecorex, pasamos por Caltojar. Destaca de esta singular población, su iglesia románica de San Miguel Arcángel o la arquitectura militar que se concreta en las atalayas de la Ojaraca y de la Veruela, que junto a las atalayas de Torremocha, Tiñón y Torre-Vicente en Bordecorex, formaban parte del sistema musulmán de defensa y ataque en el siglo X. Este sistema unía Medinaceli, con Gormaz y San Esteban de Gormaz. Fue precisamente en Bordecorex, donde se dice que Almanzor exhaló su último suspiro. Es interesante realizar una visita a su iglesia de San Miguel Arcángel.

Barahona, impregnada de leyendas de brujas, nos obsequia con una prolífica arquitectura militar. Su castillo y sus tres atalayas, Torrejón, Nava de la Torre y Corrales de la Torrecilla, da muestra de la importancia estratégica de Barahona. Encontramos seguidamente Romanillos de Medinaceli, con la iglesia románica de San Miguel y el museo etnológico. Yelo es la siguiente parada, es interesante la iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, continuando el trayecto se alcanza Miño de Medinaceli, que nos ofrece una visita a su iglesia de San Miguel, o a los restos del castillo.

Finaliza la ruta en Medinaceli, Capital de la Marca Media, y centro de operaciones de Galib y de Almanzor, donde se encuentra enterrado este último. Los recursos artísticos son innumerables, desde el recinto amurallado, la Villa Vieja, el Convento de San Román (sobre una vieja sinagoga), la plaza mayor con la Alhóndiga, la iglesia de San Martín, las diversas ermitas, el aula arqueológica, etc. Solo la historia que trae consigo, hace que la visita sea de interés marcado.

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