Las Guerras

 

laguerraLa corona de Castilla y León estaba en una situación de guerra permanente. Si bien es cierto que las grandes batallas eran muy ocasionales (Sagrajas, Alarcos, Navas de Tolosa). La consecuencia directa de la guerra era la ocupación violenta de los territorios y el saqueo. Esto incluye un factor económico de gran relevancia. Era un auténtico negocio. Para llevar a cabo una batalla se requiere una inversión original en hombres, caballos, comida y armas. Este gasto se recuperaría con las tierras y las posesiones del enemigo, como casas o el preciado botín.

El reparto de los bienes obtenidos se distribuía de la siguiente manera: por un lado estaban las erechas o indemnizaciones a heridos o aquellos que hubieran perdido armas, caballos o equipo; de un tercio a un sexto para los destacados de la expedición; el Rey recibe otro tercio; el caballero recibe ración o caballería, que es el doble de la peonería que recibe el peón. Los beneficios se invertían en bienes territoriales o se atesoraban en catedrales, iglesias o a buen recaudo tras las murallas.