Desarrollo de la reconquista

 

desarrolloreconquistaEl Reino Astur se va a inaugurar con Pelayo en el 718, año que según cuentan las crónicas se declaró en rebeldía contra el Islán. Se refugia en el monte Auseba donde es declarado caudillo por los habitantes de la zona. Hostiga a los musulmanes y resulta victorioso en la escaramuza de Covadonga. Se establece la capital del pequeño estado en Cangas de Onis. Pero el verdadero fundador de la monarquía, como tal, es su yerno Alfonso I (737-757), que extiende el reino hasta la Cordillera Cantábrica. Realiza expediciones en la meseta norte y se atrae a la población mozárabe de estas tierras para repoblar su reino. Con Alfonso II (791-842) la capital se traslada a Oviedo. Es en esta época cuando se descubre el sepulcro de Santiago, en los años 812-813. Mantiene buenas relaciones con Carlomagno, buscando apoyo en el monarca franco para consolidar su reino. Su territorio comprendía a su muerte Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y zonas de León y Castilla. Con Ramiro I (842-850) se fomenta el arte, las construcciones de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, son de esta época. Se le atribuye la victoria en la famosa Batalla de Clavijo, que supondría el final del tributo de Las Cien Doncellas, pero en realidad la Batalla de Clavijo fue en tiempos de su sucesor Ordoño I (850-866). Con Alfonso III (866-910) se continúa la política repobladora que alcanza el Duero como frontera. Reinado de grandes éxitos militares.

El ascenso al trono de García I (910-914) inaugura el Reino de León. García alcanza la parte más oriental del Duero, repuebla Gormaz, Berlanga de Duero o San Esteban de Gormaz. Le sucede Ordoño II (914-924), que llevó una serie de campañas de cierto éxito contra los musulmanes. Ramiro II (931-951) recibe los títulos de Imperator y Rex Magnus que nunca utilizó. Contemporáneo de Abderramán III, le derrota en la Batalla de Simancas, abriéndose paso al sur del Duero. A la muerte de Ramiro II comienza un periodo de inestabilidad que unido a los frecuentes envites de Almanzor, provoca un periodo de crisis que llegará hasta el reinado de Alfonso V (999-1028). Éste promulga el Fuero de León, como ejemplo de los futuros fueros.

La llegada de la casa Navarra con Fernando I, Conde de Castilla y Rey de León (1037-1065), y su sucesor Alfonso VI (1065-1109), supone la consolidación de la España cristiana. La frontera se desplaza al Tajo con la caída de Toledo en el año 1085, uno de los baluartes musulmanes. Alfonso VII (1126-1157) se proclamará Emperador de todas las Españas, Aldefonsi Imperatoris. A la coronación acudieron arzobispos, magnates, el Conde Barcelona, los condes de Tolosa, de Gascuña y otros condes del mediodía. Con su muerte desaparece la idea Imperial y el Reino se va a desmembrar. El Reino de León, con Fernando II (1157-1188) y Alfonso IX (1188-1230), se extiende por Extremadura. En Castilla, Sancho III (1157-1158) y Alfonso VIII (1158-1214), hacen lo propio por la Extremadura castellana (Castilla-La Mancha). Alfonso sale victorioso de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, lo que supone el principio del fin, del mundo musulmán en la península. Con la muerte de Alfonso IX en 1230, se unifican definitivamente los dos reinos bajo el gobierno de Fernando III. En época de Alfonso X (1252-1284), solo queda el Reino de Granada en manos musulmanas, que pervivirá hasta 1492, año en el que con los Reyes Católicos se da por concluida la ocupación musulmana.